En nuestro país, todos somos directores técnicos de fútbol, cada uno sabe qué hacer para ganar el próximo mundial. O ministros de economía (aunque todos saben cómo sacar el país adelante, cada vez retrocedemos más) y por supuesto, todos somos psicólogos, cualquiera sabe decir qué tenes que hacer para superar tal o cual cuestión o qué terapia te conviene hacer.
Por supuesto, la mayoría habla sin haber jugado un partido de fútbol profesional, haber leído un libro de economía o psicología. Si el actual ministro de economía M. Guzmán, previo a una conferencia televisada, dijo, “voy a sarasear” ¿Qué nos queda al resto?
Si quería escribir y transmitir sobre lo poco que he estudiado y sigo haciéndolo: de psicoanálisis y de mi práctica profesional (con un breve fragmento de un caso), con el fin de tratar de dar unas palabras a quienes no son psicólogos, como a los que lo son (con el objeto de debatir sobre nuestra práctica).
A partir del título que es objeto vulgar de definición y que he escuchado varias veces “el psicoanálisis es largo” y suponiendo que esa dimensión se refiere al tiempo, quisiera preguntar ¿a qué tiempo se refiere? ¿Al cronológico?
Sigmund Freud definió los procesos del inconsciente como atemporales, no están ordenados con arreglo al tiempo, no se modifican por el transcurso de este. Como así también, lo retroactivo del síntoma sobre lo traumático y la relación entre recuerdo, repetición y reelaboración.
A la frase de la longitud, usualmente se la acompaña con que quiero trabajar el “aquí y ahora”, no con el pasado, “el pasado ya pasó” ¿es así?
Para ilustrarlo voy a contar un fragmento de un caso que realicé hace unos años: Juan fue un analizante cercano a los 30 años, quién había perdido a su madre en un “accidente” hacía unos diez, el cual fue una muerte anunciada largamente por la enfermedad de la madre. Durante muchísimos años, Juan intentó proteger y curar a su madre de sus dolencias, así transcurrió parte de su infancia hasta pasada la adolescencia. En la primera entrevista me pregunta ¿voy a poder hablar de mi madre? A lo que respondí, “la regla es que hables de todo lo que se te ocurra”.
Detenido en el tiempo, sin poder avanzar en casi todos los aspectos de su vida y con ideas de terminarla trágicamente, como su madre. Simplificando un trabajo que llevó unos cuatro años, únicamente cuando pudo elaborar su sentimiento de culpa inconsciente por la pérdida sufrida es que pudo pasar de un sufrimiento presente, autocastigándose, a una añoranza por su madre que no está y así, poder empezar a proyectarse en su futuro profesional y familiar.
Cualquier exhortación a “dejar atrás el pasado”, el que “su madre ya no está y que tiene que seguir” que escuchó en las varias terapias que realizó, dejaban en él, la misma huella que el paso de un barco en el agua, un pájaro en el aire o una serpiente en la tierra. Trabajar sobre lo consciente, lo presente, tiene a mi entender, ese efecto. O para preguntarlo de otra forma: Situarse en un “saber” que supone qué es lo “bueno” para el paciente, eso ¿Supone un acercamiento a la posición inconsciente del sujeto que se analiza? Transitar en este caso mencionado, el sufrimiento y la angustia de Juan, supone un trabajo que implica la ética del analista, soportar (ser soporte) en la transferencia de esa angustia, y no evitarla, tratando de “mejor hablemos de otra cosa”. “O pensemos en positivo”. “O cambiar el sistema de creencia negativo”.
S. Freud decía que no sin precaución tocaba los demonios inconscientes, que sí hace a una ética del analista y a su deseo: sólo analizar, interviniendo de diferentes formas, señalando, interpretando, haciendo construcciones sobre el discurso del analizante, para “tocar” las manifestaciones de las formaciones inconscientes (lapsus, sueños, síntomas…). Toda otra intervención desde gustos personales, consejos o sugerencias quedan en la sugestión y no es constitutivo del psicoanálisis.
Por último, ¿de qué depende la prolongación en el tiempo de un análisis? Lo voy a describir con un breve diálogo que escuché:
-Cliente: Quiero una bici que ande rápido.,
-Bicicletero: Eso depende del ciclista, no de la bici.
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