Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras.
Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos.
Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos.
Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.
Mahatma Gandhi.
Esta bellísima reflexión del pensador, político y revolucionario pacifista hindú nos permiten introducir un agregado, que, para la mayoría de los mortales, sucede que tenemos pensamientos que “nos vienen” o pensamos muy negativamente y fugazmente de personas a quienes amamos. O ideas, que nos hacen pensar ¿de dónde viene esto? Decimos palabras hirientes, y luego decir “no es lo que pienso”, pero ya están dichas. Realizamos acciones, como revisar una puerta cerrada veinte veces, por si está abierta; controlar la suciedad o el orden de tal o cual cosa y dejar de hacerlo nos resulta imposible. Tenemos actos impulsivos que luego no sabemos por qué lo hicimos. Tenemos hábitos que nos destruyen lentamente la vida (excesos de alimentos, alcohol, tóxicos) o sostenemos relaciones muy conflictivas y violentas, y aun sabiéndolo, continuamos haciéndolo. Y todo esto forma parte nuestra y de nuestro destino.
Y esto sucede porque no sólo tenemos pensamientos conscientes, sino que fuerzas pulsionales inconscientes se esfuerzan en manifestarse de diferentes formas sintomáticas, que repetitivamente, seguirán ocurriendo mientras no hagamos algo para superarlo o modificarlo.
*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Red-i y/o de Kozaca.