Desde hace tiempo en la medicina, existe consenso sobre esto: cuando hablamos de salud, no nos referimos únicamente a la ausencia de enfermedades. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud:
La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
(OMS, 1946).
¿Qué significa esto? que la mirada es integral. Para que cada persona pueda desarrollarse plenamente, y tener “una mente sana en un cuerpo sano” necesita de un equilibrio entre los distintos factores de su vida.
La salud mental, acompañada de un estado físico saludable, y un entorno social-ambiental que permita impulsar las propias habilidades, serán el conjunto necesario para alcanzar ese estado bienestar.
Quizá alguna vez te cuestionaste ¿por qué no me siento pleno/a y saludable, si mi cuerpo está físicamente bien? La respuesta seguramente estaba entonces en otro aspecto, que puede haber sido tu salud mental, o tu entorno social/ambiental. Por eso es tan importante cuidarnos teniendo en cuenta una mirada completa.
Ella se refiere al correcto funcionamiento de los órganos y sistemas de nuestro organismo. ¿En qué condición está nuestro cuerpo? La salud física no es aislada, se verá siempre condicionada por factores como nuestro estilo de vida, la genética y biología, el acceso a los servicios de atención médica, y el medio-ambiente.
Este aspecto tan complejo, a menudo suele dejarse en segundo plano, pero es tan importante como la salud física. La atención psicológica y psiquiátrica han sido estigmatizadas durante mucho tiempo, como si se trataran con cierto tabú. Y si bien eso está cambiando, necesitamos abordar estos temas con la misma naturalidad con la que abordamos la atención física.
Reconocer nuestro estado emocional, para reducir las causas del malestar que estén a nuestro alcance, además de buscar ayuda profesional cada vez que sea necesario, serán las claves para nuestro equilibrio psicológico.
Esta dimensión de la salud está vinculada a nuestro entorno: comprende los factores económicos y sociales que influyen en nuestro estado.
Está condicionada por el tipo de vínculos sociales que podemos establecer dentro de nuestra comunidad, y en la influencia positiva o negativa que ejercen sobre nosotros.
Algunos factores determinantes para nuestra salud social son: las condiciones de empleo, el acceso a los servicios de salud y educación, el entorno de vida (urbano o rural), la equidad cultural y de género, etc.
¿Qué podemos hacer para mantener nuestro bienestar integral? Algunos consejos:
Te invitamos a que empieces a brindarle más atención a tu bienestar integral.