Vivimos en una cultura que auspicia una imagen de cliente 24/7-entretenido-distraído-colmado de placer-optimista, desdibujando(se) a un sujeto, sujeto en tanto sujetado a una historia particular, a un deseo en constante caída y búsqueda, a un cuerpo sintiente y marcado por los vaivenes de lo que cada uno se narra a sí mismo...entonces SI...la singularidad de pensar, y así interactuar entre la realidad y fantasía de cada uno, a la manera de uno.
Asimismo, podemos llegar a la noción normalizada de dar la espalda al dolor, a la angustia que nos señala que algo…"no se qué"…pasa, en "beneficio" a un ideal, objeto, relación dañina, repetición de formas de ser y pensar que no nos favorecen, etc...retenernos en lo conocido, aún así, no saludable.
Entonces, ¿Qué podríamos preguntarnos cuando del dolor ocasional por alguna situación, pasamos al padecimiento?, quiero decir, al dolor constante, que nos retira del exterior, de los otros, y de lo que fuimos, y con qué fuimos, hasta hace un tiempo, “Cuando la primera idea al despertar, y la ultima en el día, es la misma”
Les dejo estas preguntas, como, quizás, un inicio a instalar la duda, el reconocimiento, la diferencia en el "cómo procedemos" y de allí, a pensar un camino diferente….aunque estemos en el ojo del huracán.
Pienso igual al "cambio", no como el anhelo de dejar algo de lado, que deje de existir, o sustituir por otra cosa, sino quizás, aprender a transitar junto a "eso", de una mejor manera.
*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Red-i y/o de Kozaca.