Es posible que hayas sentido alguna vez síntomas como cansancio o falta de energía, insomnio, inestabilidad en tu peso, caída del cabello, o nerviosismo. ¿Sabías que todas podrían ser señales de que estás atravesando un período de estrés? Pero además de eso, también podrían estar manifestando un desequilibrio en tu tiroides.
Ambas alteraciones se encuentran estrechamente relacionadas:
Los síntomas del estrés podrían agravar las enfermedades tiroideas.
Aquellos estados que se asocian al estrés pueden deberse en el fondo a problemas de tiroides.
Ambos desequilibrios pueden coexistir.
Es importante que sepas lo siguiente: para que el estrés llegue al punto de afectar tus tiroides, debe tratarse de una afección crónica. Es decir, hace falta más que algunos días de desequilibrio, nervios, y angustia. Cuando el estrés se vuelve un estado sostenido durante más de 3 o 4 meses, es muy posible que comience a dejar sus huellas en nuestro organismo.
Una de las principales hormonas cuya producción se eleva con el estrés es el cortisol, y esto, según numerosos estudios, tiene una relación directa con la TSH (tirotropina u hormona estimulante de la tiroides).
Antes que nada, si estás atravesando mucho estrés, o bien alguno/s de los síntomas asociados a problemas de tiroides, lo primero que debés hacer es consultar a un médico endocrinólogo.
Sin embargo, además de eso, hay una serie de acciones que podés llevar a cabo para reducir los síntomas del estrés:
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