El asma es una enfermedad respiratoria crónica, que produce que las vías respiratorias se inflamen y estrechen.
Se trata de una afección con una prevalencia del 10% entre la población infantil:
(...) Actualmente más de 300 millones de personas tienen asma: el 5 por ciento de la población mundial. La mayoría de ellos son niñas, niños y adolescentes.
Fuente: hospital Garrahan
¿Se trata de una condición que impide llevar una vida normal? No, para nada. Siempre y cuando se tomen los recaudos necesarios y se lleve un plan de acción para controlarla. En este artículo te contamos más sobre este tema, y proponemos algunos consejos.
Los síntomas pueden incluir:
La intensidad de esos síntomas puede ir de leve a grave, y ser variable, al igual que su frecuencia: pueden presentarse todos los días, o de vez en cuando.
Debemos saber que no todas las personas presentan los mismos síntomas, ni necesitarán el mismo tipo de tratamiento. Por ello es muy importante consultar siempre con un médico que defina tu medicación o tratamiento, al igual que un plan de acción para llevar a cabo en caso de ataques asmáticos.
Además, es importante resaltar la importancia de un correcto diagnóstico, ya que muchos de sus síntomas son compartidos con otras enfermedades.
Conocer las causas del asma como condición crónica es casi imposible. En general se asocia con predisposición genética. Lo que sí podemos es conocer los desencadenantes de las crisis o ataques para cada persona, aquello que produce que el asma empeore. Saber esto permitirá reducir la exposición, y de este modo, controlar su frecuencia e intensidad.
Algunos de los desencadenantes más comunes pueden ser causados por alérgenos:
O por elementos no alérgenos como:
Existen 3 elementos que nos ayudarán a controlar el asma y/o reducir su intensidad:
Son aquellos que actúan rápidamente para ayudar a abrir las vías respiratorias, y prevenir los síntomas o aliviarlos durante un ataque de asma. Generalmente vienen en forma de inhalador para llevarlo cerca siempre.
Se toman cotidianamente para prevenir síntomas. Su función es reducir la inflamación de las vías respiratorias.
Reconocer y evitar aquellos elementos que desencadenan un ataque de asma, al igual que tener un plan recomendado por tu médico acerca de cómo actuar ante él, te ayudarán a desenvolverte mejor.
Algunos consejos: