Durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna queremos que conozcas algunos datos clave sobre esta etapa de la vida: ¿qué tener en cuenta a la hora de amamantar?, y ¿cuáles son los mitos más comunes sobre la lactancia? Seguí leyendo para saber más…
Una de nuestras primeras conexiones con el bebé recién nacido es a través del pecho: en ese acto de alimentación comenzamos a generar un vínculo que durará toda la vida.
Sin embargo, existe tanta información (y desinformación) al respecto, que es muy común que surjan preguntas como ¿cuánto tiempo debo amamantar?, ¿lo hago a demanda del bebé, o respetando ciertos horarios?, ¿y hasta qué edad?, ¿cuándo es momento de incorporar nuevos alimentos?.
Vamos a responder algunas de ellas:
La lactancia materna debe ser el alimento exclusivo del bebé recién nacido hasta los 6 meses. Durante ese tiempo, no deberás darle ningún otro alimento líquido (nada de agua, jugo, té, gaseosa, etc.).
Es recomendable que, antes de que se cumpla la primera hora de nacido, pongas a tu bebé sobre tu pecho y lo amamantes. De esta manera, además de nutrirlo, le brindarás una importante sensación de seguridad y protección, además de fortalecer el vínculo de confianza y cercanía entre ustedes.
Amamantar no es únicamente beneficioso para tu bebé: como mamá, te protegerá de cáncer de mama y ovario, depresión post parto, anemia, hipertensión, osteoporosis y artritis reumatoidea. Por otro lado, te ayudará a recuperar el peso que tenías antes del embarazo.
El calostro (la primera leche de la mamá, que es de color amarillento), es el mejor alimento que puede darse a un recién nacido ¿Por qué? Tiene la propiedad de protegerlo de la mayoría de las infecciones: a través de tu leche le brindás “anticuerpos” contra ciertas enfermedades, hasta que él pueda desarrollar al 100% sus propias defensas. Además, está adaptada a sus necesidades, y siempre a la temperatura justa: es mucho más segura e higiénica que cualquier otra.
La frecuencia y los tiempos con los que deberás amamantar son muy propios de cada caso. Pero es tu bebé quién sabrá expresar esa necesidad, que no depende de los horarios fijos que decidas poner. Es recomendable entonces, amamantar “a demanda”. Señales como chuparse el dedo, o moverse mucho te indicarán que es el momento. En general sucede cada 3 o 4 horas, e idealmente no deberían pasar más de 6 entre cada alimentación.
¿Aportan lo mismo? No. Si bien pueden tener propiedades nutritivas similares, como mencionamos antes, el aporte inmunológico de la leche materna es irreplicable. Además, no olvidemos los beneficios de la conexión emocional que tiene el acto de dar el pecho.
Hay muchos motivos que están relacionados y pueden impedir que se le dé el pecho al bebé. La producción láctea, rechazo del bebé, actividades u ocupaciones de la madre y el estado de salud. Sea cual sea, el vínculo que se tiene con un hijo jamás se perderá. En éstos casos la leche de fórmula es una buena opción para alimentar a tu bebé.
¿Conocías esta información? esperamos haber despejado algunas dudas al respecto. Si te interesa leer más sobre salud y bienestar, te invitamos a seguir navegando por nuestro blog.