El tiempo en tiempos de pandemia

Novedades - Giuliana Casagrande

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Cuando sobra el tiempo, es de suma importancia saber que todo ese tiempo que antes dirigíamos a las actividades de la vida diaria, la rutina, se desprende de las mismas y vuelve hacia nosotros encontrándonos solos o con nuestros seres queridos, pero generando una sobre carga. Estábamos acostumbrados a repartirnos entre tantas actividades, trabajo, gimnasio, escuela, facultad, y de repente, debemos generar un movimiento, re direccionándonos a nosotros mismos. Es entonces cuando nos encontramos al desnudo, desprendidos de todo lo que nos armaba hasta el momento.

Ese movimiento, implica pequeños duelos por aquello que nos vimos obligado a dejar de golpe, y es allí cuando comienzan los problemas. Cuando esa energía se concentra en uno mismo, nos sobrecargamos y comienzan los malestares. Son estos, momentos de extrema soledad para algunos, y de aburrimiento fatal para otros.

Las redes sociales y la tele nos bombardean de consejos y tips: ejercicio en casa, lectura, ordenar, etc. Algunos tratan de seguirlo al pie de la letra, y otros no se encuentran a si mismos en esos consejos, les resulta imposible. De una forma u otra, las recetas se agotan, y nos damos cuenta que no todo es para todos, viendo en las redes como los otros parecen poder, nos vemos a nosotros mismos como la excepción.

Es entonces cuando comienzan los malestares, ¿Qué hacer si no puedo seguir esos consejos, si no me alcanzan que hacer con este lugar de excepción? Inventar maneras de sostener el lazo a los otros y de poder redirigir ese tiempo, esa energía hacia nuevas formas de vincularnos.

Los circuitos que se arman en soledad, en los que al final del día nos encontramos, empachados en nuestros propios malestares y auto torturándonos con quejas y ansiedades, nos aíslan y nos desconectan de los otros.

Es por eso que estamos en tiempos de autoconocimiento y de percibir nosotros mismos el límite de esos circuitos solitarios, para tendernos una soga al otro, inventando nuevas formas de unirnos amorosamente y fortalecer nuestros lazos. 

Freud decía que uno ama para no caer enfermo, y he ahí la clave. Más allá de aquello del cuerpo que no podemos calcular, de lo imprevisible de este virus que nos afecta a todos, el amor y el lazo se nos plantean, una vez más como la clave para no caer enfermo, para hacer una pausa y atravesar estos pequeños duelos, de la mejor manera posible, y abriendo puertas a la novedad y la invención singular.

 

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Red-i  y/o de Kozaca.

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