Mente brillante

Novedades - Caciorgna, Rosana

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Imagina que tenés un secretario, secretaria, secretarie… asistente… Su trabajo es planificar tus actividades del día, recordártelas, estar atento a posibles imprevistos que surjan y rápidamente evaluar la situación, definir prioridades, reorganizar si es necesario. 

Genial asistente!! Super eficiente. Y, como el mejor empleado que uno espera tener, no sólo cumple tus órdenes, sino que además piensa y sugiere ideas para optimizar aún más tu día. Es más. Luego de ir conociendo tus gustos, tus necesidades, tus puntos fuertes y débiles, tus objetivos, va empezando a tomar decisiones sin consultarte, para facilitarte cada vez más la vida. El empleado del mes!!! No… Del año!!! Del siglo!!! Te está haciendo crecer. Cada vez hace más eficientes tus tiempos. Te programa cada vez más reuniones, te saca de una y te mete en otra sin necesidad ni siquiera de que gastes un segundo de tu valioso tiempo en cuestiones menores. Todo está automatizado. Hasta la hora en que irás al baño, comerás, etc. Averigua la temperatura ambiente y te abriga o desabriga. Ya, ni siquiera, necesitas sentir frío o calor. Ni cansancio. Ni alegría. Nada que te saque de tu ritmo. 

Tu asistente prevé, realiza y soluciona todo. Está muy bien entrenado. No deja que te quedes dormido, si sucede alguna vez se encarga, mediante reproches y motivaciones, de que no vuelva a suceder. Si estás cansado te hace sentir la suficiente culpa para que no decaigas en tu ritmo y responsabilidades. No es necesario pensar en el recorrido que haces para llegar a algún lugar, ni cómo es el sabor de las comidas. No importa sentir tus pies cuando caminas, ni ver de qué color está hoy el cielo. No importa lo que estás viviendo ahora, porque lo importante para tu asistente es lo próximo que sigue, la próxima reunión, el próximo compromiso, la próxima actividad, la próxima decisión… Tu asistente se ocupó de automatizar un montón de cosas para que vos puedas… pensar. 

Ese asistente es tu mente. Funciona con reglas que fue aprendiendo y optimizando. Y tu eficiencia para pensar llegó a niveles increíbles. La mente es un buen asistente, el problema es cuando, sin que nos demos cuenta, nos ha convertido en sus esclavos. 

Podemos pensar, para ayudarnos a entender, en la palabra "sociedad". Decimos "la sociedad nos impone" tal cosa…, o cualquier otro comentario sobre "la sociedad", sin darnos cuenta de esa interacción sociedad - individuo, en la que modificamos y somos modificados. Es decir, la sociedad somos todos, yo también. Algo así podemos pensar con relación a la mente: mi mente contiene información que me modifica, y yo, a través de actitudes y conductas puedo modificarla a la vez. 

Algunos tips para reeducar la mente:

  • Dedica todos los días un tiempo a "entrenar la mente", de la misma manera que harías si quisieras pasar de no caminar media cuadra a correr una maratón. Hacelo de manera progresiva. Empezá por 3 minutos y anda aumentando algo de tiempo cada día. 

  • En esos "entrenamientos" simplemente concentra tu mente en tu respiración. Cada vez que te des cuenta que tu mente se escapó, simplemente volvé a llevarla a tu respiración, con paciencia, sin enojarte. 

  • Destina un tiempo cada día para pensar en aquellas cuestiones que necesitas resolver o reflexionar, y sólo en esos momentos que previste, hacelo. Si durante el resto del día se te ocurre alguna idea anotala para no olvidarla, pero no le dediques más tiempo que ese. Respeta los momentos que decidiste para retomar las ideas. 

No pierdas de vista que es importante que tu mente no se transforme en tu ama ni en tu enemiga. Por el contrario, que sea tu aliada para obtener de vos, tu mejor versión!

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