La influencia de la ansiedad en nuestra alimentación

NutriMente - Lucia Lagos, Laura Ferrari

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Por:   Lucia Lagos y Laura Ferrari 

 

¿Qué es la ansiedad?

Partimos desde el entendimiento de que cada individuo experimenta la ansiedad de formas específicas por lo que no es posible generalizar, tendrá que ver con la historia personal de cada uno. Sin embargo, es posible detectar algunas características que suelen repetirse.

Es importante comprender que la ansiedad de por sí no es necesariamente negativa.

Se trata de una reacción de nuestro ser que nos prepara para responder ante una situación que percibimos como amenazante. Por lo que se trata de una emoción sana cuando nos ayuda a responder eficazmente ante una amenaza real.

Pero en muchas otras ocasiones encontramos que puede ser patológica y llevar a un empobrecimiento de la persona. Esta última suele experimentarse de modo continuo ante situaciones que en sí no significan un peligro real. En estos casos se experimentan sensaciones displacenteras tanto físicas como emocionales. Suele exteriorizarse una gran inquietud, tensión, aceleración y tristeza.

Hay una frase popular que recita: “la ansiedad es la mente yendo más rápido que la vida” y tiene su verdad ya que los estados de ansiedad suelen desencadenarse a partir de determinados pensamientos que no corresponden al presente.

¿Cómo influye en el modo en que nos alimentamos?

Comer es cuidarse, es respetar el propio cuerpo y elegir lo mejor para él. Si es así ¿por qué en esos momentos elegimos comer mal o en exceso?

En ocasiones, estos episodios de ingesta desmesurada responden a un intento de paliar un sentimiento displacentero y bajar los niveles de tensión experimentados. La comida funcionaría como un tranquilizante, pero sabemos que no lo es. Puede resultar eficaz por un tiempo, pero pronto volvemos a experimentar las mismas sensaciones que no pueden ser

acalladas mediante la comida ya que responden a otra cosa. A su vez, la utilización de la comida como recurso suele provocar sentimientos de culpa y baja autoestima. 

Cuando aparecen estos episodios de consumo excesivo de alimentos, la persona siente que no puede controlarlo. Para esos momentos, te dejamos algunas herramientas que pueden ayudarte:

? Registrá cual es el estado emocional que te lleva a comer.

? Focalizate en el aquí y ahora. No vivas en el ayer o el mañana, transitá el momento presente.

? No saltees tus comidas. Mantené una estabilidad para no llegar hambriento a la siguiente comida.

? No te prohíbas los alimentos. Las prohibiciones suelen provocar más ganas de comer.

? Respetá tu ritmo interno. A pesar del estilo de vida que lleves, no vivas en el apuro constante.

? Conectá con tu respiración. Respirar lento y profundo facilita la relajación.

? Exteriorizá lo que sentís. Busca un espacio donde poder hablarlo.

? Activá tu cuerpo. Encontrá una actividad que sea de tu agrado y sostenela!

 

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Red-i  y/o de Kozaca.

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