Decisión y acción

Motivación - Bozicovich, Nadia

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Decisión y acción

Primero, una moraleja:

 

Había una vez cinco ranitas arriba de un tronco en un río...cuando de repente se torna peligroso y dos de ellas deciden saltar. ¿Cuántas se salvaron?

Aparentemente resulta  muy simple, la mayoría de nosotros respondería que se salvaron las dos que decidieron saltar, sin embargo la respuesta correcta es otra y encierra una gran verdad:

No se salvó ninguna, porque las dos que decidieron saltar, finalmente no lo hicieron. 

Moraleja: Si no hacemos lo que decidimos, ¡no hay ninguna diferencia!

El cuento destaca la importancia de la acción por sobre el pensamiento. 

¿Cuántas veces somos las ranas del cuento? 

Decidimos cambiar de trabajo, decidimos dejar de fumar, decidimos terminar con nuestra pareja, o comenzar a hacer una dieta…

Sin embargo si  solo nos quedamos en esa primera fase, nuestra decisión no tiene ninguna repercusión, es por eso que toda decisión debe estar acompañada por un “plan de acción”, que no es otra cosa que metas claras y precisas del modo en el que vamos a  llevar a cabo lo que decidimos. 

Al tomar una decisión solemos evaluar posibilidades, considerar ventajas y desventajas y finalmente decidir lo que consideramos “más conveniente”. Suele pasar que si este proceso se prolonga y no actuamos conforme a lo que decidimos, como las ranas, nos encontramos en la posición inicial.

Tomar una decisión

Decidir siempre implica una pérdida, al tomar una opción perdemos todo el abanico de posibilidades que teníamos disponible en un comienzo.

Ciertas veces al no querer enfrentar esas “pequeñas pérdidas”, vivimos perdiendo, perdemos tiempo, perdemos oportunidades.

A la hora de tomar decisiones es importante considerar los siguientes aspectos: 

  • Establecer un tiempo que vamos a emplear para  evaluar la situación
  • Hacer una lista de ventajas y desventajas
  • Evaluar las consecuencias a largo y a corto plazo
  • Determinar que aspectos no estamos dispuestos a poner en juego 
  • Plantear metas sencillas y a corto plazo 
  • Confeccionar un plan de acción que incluya lo que vamos a hacer día a día 
  • Comenzar por pequeños pasos que nos encaminen hacia la decisión tomada. 
  • Cada paso que demos conforme a lo decidido nos va a acercar a la meta.

A veces lo que verdaderamente deseamos, no es lo más conveniente económicamente, ni lo que los demás harían en su lugar, ni lo más razonable, pero quizás aun así valga la pena intentarlo.

No siempre vamos a poder evaluar de antemano cuales van a ser los riesgos de nuestras determinaciones  ya que toda decisión se encuentra en un horizonte de incertidumbre, que debemos tratar de manejar para no dar lugar a la angustia, que se alimenta de las incertezas. 

La seguridad a veces puede transformarse en una mochila muy pesada, y resulta necesario determinar cuándo es conveniente cargar con ella y cuando no. A veces puede funcionar como un  obstáculo a nuestros verdaderos deseos.

Para concluir no solo basta con tomar una decisión, sino que el proceso de decidir debe ser acompañado por una acción consecuente, de lo contrario, da lo mismo decidir o no hacerlo. 

 

                                                               Ps. Prof. Nadia Bozicovich  Mat: 6339

 

 

 

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